La guitarra es un pozo

con aire en vez de agua.

-Gerardo Diego.

Qué larga, qué extensa eres; cómo arropas mi rostro entre la superficie suave de tu vientre. Cómo me hiela los dedos el agua rociada de tus curvas, qué frío es el beso contra la roca dura. Tus sábanas pinchan, crujen, y soplan; por ellas asoman las ramas espinosas. Quiero abrazarte tanto que trepo por tu cuello, y no te alcanzo, y tiro de tu pelo, y me enredo, y al asirme noto la tierra debajo de las uñas.

Hoy he llegado a ti. Te he encontrado despierta, fingiendo que dormías, apurando la luz blanca en tu cama, escondida. He aprendido de memoria tus posturas, el dibujo de tus brazos doblados contra la almohada; la curva redonda de tu codo, y las caídas afiladas de tus manos.

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Calma

Las voces no mienten,
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Y antes de que tú dijeras nada
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La vacuna

Dicen que sí, que muy temprano
ocurrirá el milagro:
volverán a entrelazarse las voces,
a besarse los susurros,
a encontrarse los labios.

Atrás, cuando amar era…

Atrás, muy atrás, cuando el amor
raptaba a la noche en nuestros juegos
y queríamos dormirnos a la vez
para no quedarnos solos en los sueños.

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